



La seguridad y salud laboral ya no son solo una obligación legal; hoy forman parte del valor que una empresa ofrece a su talento, porque cada vez más personas priorizan trabajar en entornos que cuidan su bienestar físico, mental y emocional, lo que convierte estos aspectos en factores clave para atraer, retener y fidelizar colaboradores.
Sin embargo, para las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes), que conforman más del 99% del tejido empresarial en México, consolidar una cultura de prevención sigue siendo un desafío. Ya sea por falta de presupuesto, de conocimiento o de estructura organizacional, muchas se enfocan únicamente en el cumplimiento mínimo exigido por ley, lo que limita su competitividad frente a empresas con entornos laborales más desarrollados.
De acuerdo con el estudio “Seguridad y Salud Laboral: Más que normas, una cultura”, que elaboramos en OCC, el 62% de las empresas reconoce que el bienestar del talento influye directamente en su capacidad para atraerlo. Sin embargo, este dato se diluye en las Mipymes, donde los desafíos estructurales y presupuestales limitan su capacidad de acción.
Entre los retos más mencionados por parte de las empresas más pequeñas destacan:
El estudio, realizado a más de 200 empresas de distintos tamaños y sectores, revela una brecha clara: mientras que las empresas grandes adoptan la seguridad y salud laboral como parte de su propuesta de valor, las Mipymes continúan enfocándose en lo mínimo requerido por ley.
Sin duda, las Mipymes tienen desafíos importantes que atender frente a una fuerza laboral cada vez más exigente en temas de bienestar y condiciones dignas de trabajo.
Aunque todavía existe una parte del sector empresarial que subestima este tema (un 23% de las empresas pequeñas asegura que la seguridad laboral no tiene impacto en la atracción de talento), la percepción está cambiando. En empresas medianas, el 50% ya reconoce que estos factores son relevantes para los candidatos, aunque no siempre decisivos.
En contextos de alta rotación o de competencia por talento especializado, ofrecer condiciones seguras, programas de salud mental y emocional, así como espacios de trabajo saludables, puede marcar la diferencia. Y no se trata solo de atraer, sino de retener. Un ambiente seguro reduce accidentes, mejora la productividad y fortalece la reputación interna y externa de la empresa.
Implementar una cultura de prevención no es un lujo reservado a las grandes corporaciones. Con voluntad, planeación y compromiso, las Mipymes también pueden dar pasos firmes.
Para saber más: Cómo las prácticas tóxicas de una empresa afectan la salud laboral
Para las Mipymes mexicanas, construir una cultura de prevención y bienestar no solo es una obligación moral o legal, es una oportunidad estratégica para competir, diferenciarse y prosperar.
En un entorno donde el talento busca cada vez más que su lugar de trabajo sea también un espacio de cuidado, las empresas que apuesten por la seguridad y la salud laboral estarán mejor posicionadas para crecer. I
nvertir en bienestar es garantizar el futuro del negocio. Y no hay empresa demasiado pequeña para comenzar.